20 de agosto de 2020

 A mi hermana Genara, 2016.

Se acerca el 19 de septiembre, San Genaro, tu santo, anunciando un nuevo otoño el del 2016, es una fecha que todos tus hermanos lo tenemos grabado en nuestros  pensamientos, ya que de seguro eres la más queridas por todos ( por algo será ). Como ya parece que los regalos comerciales le damos menos importancias, te quiero regalar este escrito que es mas espiritual y personal, y pienso que te gustará más.

J


Como ahora tengo todo el tiempo del mundo, como tenemos en común nuestra afición por la literatura, es por este medio por donde te quiero decir, contar expresar lo que tanto te admiro, te quiero y venero. Como vivimos unos tiempos de prisas y estrés, como casi nunca es el momento por tu muchísimas ocupaciones, que con tanto amor hace a tu” Cristo roto “ese libro que por los años sesenta escribió el padre Ramòn Cue, y tuvo tanto éxito, metafóricamente ese “Cristo roto “ era tu hermana Candelaria.


Cómo eres una cristiana convencida, tu espiritualidad profunda, habiéndote oído varias veces esta frase que tanto me gusta” NO QUIERO LLEGAR ANTE EL PADRE CON LAS MANOS VACÌAS “. Te puedo asegurar que las vas a llevar llenitas de obras, sacrificios y rosarios. Y a seguir con tu peregrinar por esta vida que tantos servicios y utilidad está dando a los tuyos en general y muy en particular a tu Candi, siendo tú el cirineo constante y permanente en su penoso calvario particular.


Va pasando el tren de nuestras vidas y lógicamente está cerca la estación final de nuestro trayectos y por aquello que “ lo escrito, escrito queda” no quiero dejar pasar esta oportunidad de comentar algunas vivencias que junto vivimos. Parece que fue ayer, corrían los años sesentas y tú en nuestro bello patio rodeado de genario y jazmines me preparaste para mi primera comunión, !!Que bellos tiempos hermana ¡¡. También te recuerdo cuando yo hacia la mili año (68) en el cuartel de Intendencia en Sevilla y fuiste cargadas de paquetes de comida que MADRE me había preparado, pero tu fuiste la madre de todos tus hermanos ya que eras la mayor, y nos criastes a todos, son tantos los recuerdos hermanas…


Quiero decirte que a veces por problemas y deberes la presencia física entre nosotros no seas como antes, pero no te quede la menor duda que siempre estará en mi pensamiento. Como ya tenemos cierta edad de vez en cuando recibimos la visita de una negativa visita llamada “Tristeza “es como esas visitas pesadas que no acaban de irse.


Termino que me estoy alargando. Que bien lo hiciste con MADRE en su final, pegada dia y noche a su lecho del dolor, haciendo lo posible e imposible por aliviar su dolor, queriendo endulzar sus últimos días, saliendo a la calle a pedir ayuda. Cuantos calvario que manera de sufrir cuanto dolor hermana… y con Manolo como rezaste, como sufriste. Por eso doy fe de tu generosidad, tu caridad y por que no tu santidad. Te quiero hermana Genara , Un  beso.


19 de agosto de 2020

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Mi Genara. 2020 - jcuevasmoreno@gmail.com - Gmail 

18 de agosto de 2020

EL PATIO DE MI GENARA

 El patio de mi Genara.

Es alegría de primavera ver el patio de mi hermana, sus macetas son celestes, de claveles y buganvillas que nos llenas de recuerdos, es que estamos en Sevilla.


Sus paredes blancas todas, todas que blancas, que bellas, recuerdo de nuestra infancias, de una madre verdadera, hacendosa, cocinera, con un amor y entrega que las flores de mi hermana son mis recuerdos de ella.




Como me cuesta escribir, y se me seca la mente, solo veo a su gatita, símbolo de vida atrayente,  alegre, de saltos y  carreras, son las cosas mas alegres del patio de aquí presente.

Pero la alegría grande, que me guardo para el final, es la mi hermano Manolo, bueno y hombre cabal , el nos trae la alegría, la paz y felicidad mucho amor, ya que a toda la familia nos conquista el corazón. El cuida de sus hermanas, con un gran sinvivir el ve a su Dios en ellas, su evangelio, su sufrir, que mejor Cristo roto no pudiera existir.

Ya termino estas letras escrita con devoción, a mi  patio, sus macetas, mis vivencias mis recuerdos, pero sobretodo mis hermanos que son bendición de Dios.  Esa escalinata de flores, esas macetas alegres, era el centro de mi patio como un altar de devoción, y a lado los dos jazmines que inundaban con su olor, bello olfato impregnado primavera sevillana donde nos queda el recuerdo de nuestra infancia y amor.

 Es una plegaria al cielo donde mi madre nos ve. Los claveles y las rosas somos sus hijos en el patio viendo pasar la vida ya que somos testimonio de lo que ella parió y donde la vida pasa, pero queda el gran amor. 

  Primavera de tristeza 2020.


 

13 de agosto de 2020

 

ARA MI NIETECITO MIGUEL

Cuando hoy día 10 de un caluroso día de agosto de este 2020, año negro y triste por tantas Cosas… El coronavirus quizás sea el acontecimiento más llamativo y trágico, pero también hay otros  motivos que uno, por discreción y prudencia se quedan guardado dentro de los rincones del alma.


Pero yo mí querido Miguel, sólo te quiero hablar, o mejor dicho escribir de cosas agradables y alegres para cuando pases unos años lo puedas leer y saber lo que te quise, lo te quiero y lo que te querer siempre  tu abuelo Pepe. Acaba de cumplir 30 mese, dos años y medios y siendo un capullito de vida, todo lleno de inocencia y ternura, siempre regalado sonrisas con esos dientes tan blanco como jazmines florecientes, que llena de alegría, no solo a tu abuelo, sino también a tus tíos abuelos, Genara, Paco y Manolo, ya que durante los días que tus padres trabajaban, yo te llevaba de paseo a casa de mi madre, mi templo de sentimientos y recuerdos de mi niñez en la que yo me veis reflejado en ti

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Tú como si de una liturgia religiosa se tratara, a las diez en punto esperábamos que dieran las diez campanadas, de la torre de la Iglesia, del campanario haciéndote mucha ilusión, veíamos el Cristo que en una cerámica en la fachada de la Iglesia tu lo miraba con curiosidad e inocencia y me decías que tiene” pupas “después íbamos a casa de tita a coger los jazmines y llevárselo a tita Candi, que en la mesa de centro estamos los siete hijos, fotografiado con nuestros queridos padres  y ella como hasta ahora es la ausente de los hermanos tiene un sitio preferente. Después le pides a tita Genara tus dos galletas que con tu clásico apetito te las comes.


Ver las revistas de San Antonio que tanto te gustaba y por último acariciaba con mucha precaución a la gatita “Dulce “. Después nos íbamos para tu casa cogidito de la mano tú seguro con tu abuelo y tu abuelo  lleno de inundada alegría, por disfrutar tanto con tu compañía.  Sé que lo que cuento son pequeñeces, insignificancias, que quizás no le interesen a nadie, sólo a nosotros tu familia ya que está llena de amor del bueno. Quiero dejar aquí escrito, que lo escrito, escrito queda, lo mucho que te tengo que agradecer Miguelito por los ratos tan buenos que me ha hecho pasar a mí y a tus tíos abuelos, y que esto no se compra con dinero son momentos irrepetibles que me gustaría que volvamos a vivir.


Ya termino Miguel, sólo recordarte una frase “LOS ABUELOS QUE CUIDAN A SUS NIETOS DESDE PEQUEÑOS DEJAN HUELLAS EN SUS ALMAS “que los viejos somos muy pesados, repetimos mucho las mismas palabras, ten paciencia, pero que no se te olvide que tu abuelo te quiere con locura. Un beso grande para ti, mi niño.